7-1 Enero 30, 1906 La constancia ordena todo. (1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, cómo es necesario que el alma sea constante en hacer el bien que ha comenzado, porque si bien tiene principio, pero no tendrá fin, y no teniendo fin es necesario que se uniforme a los modos del Eterno Dios. Dios es justo, es santo, es misericordioso, es Aquél que contiene todo, ¿pero tal vez por un solo día? No, siempre, siempre, así el alma no debe ser un día paciente, humilde, obediente, y otro día impaciente, soberbia, caprichosa. Estas son virtudes rotas, es un mezclar negro y blanco, luz y tinieblas, todo es desorden, todo es confusión, modos todos diferentes a los de su Creador. En tales almas hay guerra continua, porque las pasiones le hacen guerra, porque viéndose nutridas frecuentemente esperan que la victoria sea de ellas; guerra por parte de los demonios, de las criaturas y aun por parte de las mismas virtudes, las que ...